Ekanath Das nació en la ciudad de Nueva Helvecia, en el departamento de Colonia, Uruguay, en un día primaveral de Setiembre de 1973. El pequeño Enzo Muñiz –tal sería su nombre de nacimiento− comenzó desde muy temprana edad a buscar algún sentido más profundo a su existencia. El modelo de vida propuesto, el mundo que lo rodeaba, no llegaba a llenar su incipiente búsqueda. Simplemente no encajaba. Con tan sólo trece años se sentía un extraño en este mundo hostil. Todo le parecía hueco. Por las noches solía caminar por largos períodos, buscando, preguntándose. Rodeado de un verde paisaje agreste, con toda la naturaleza regalándose en un opulento despliegue de armonía y color, pudo comprender que su ser anhelaba saciar su sed insaciable en el gran océano de la vida: él estaba buscando a Dios, a sí mismo, y a su relación eterna con Él.
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En el año 1987 comienza a practicar Yoga con Swami Mouniananda Saraswati, más conocido por los lugareños como “Don Roque”. Un hermoso ser, muy iluminado, que con sus casi noventa años estaba completamente dedicado a la práctica y enseñanza del Yoga y de la filosofía de la India.
Tras su instruccion e inspiracion Ekanath decide viajar a la India en busca de un guru, donde terminara residiendo alli por mas de 20 años junto a su maestro.
Después de entrar en contacto con muchos swamis de distintas órdenes espirituales, llegaría al ashram de Swami Kaivalyananda y Swami Omkarananda, ambos discípulos de Swami Shivananda. Sería Swami Kaivalyananda quien lo guiaría y entrenaría por más de quince años en el Yoga, Vedanta y Tantra. Aún hoy día Ekanath continúa siendo guiado por el mismo, a través de correo o personalmente.
A lo largo de casi veinte años de práctica, Ekanath Das ha realizado más de quince cursos de profesorado de Yoga en distintas escuelas de Yoga, siempre dentro del método o doctrina Vedanta, la conclusión de los Vedas, los antiquísimos libros de conocimiento de la India. Él ha estado capacitándose en forma constante, tomando incansablemente nuevos cursos cada año para expandir su conocimiento del Yoga. Y con todos estos años de práctica él ha concluido que dicha práctica en sí misma es la que solidifica en uno las alas para alcanzar el cielo espiritual.
Ekanath Das tiene el deseo de que todos los seres sean eternamente felices, y que ellos lo bendigan hacia la realización espiritual, meta que ha perseguido incansablemente por incontables vidas. Él suplica de corazón que “quedo orando en silencio para que los pies de los santos y sabios guíen siempre mi andar.”